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Ventajas de las crisis

Hace muchos años un náufrago llegó a la playa de una isla deshabitada en la que, aguzando su ingenio, aprendió a sobrevivir. Cada día oraba sin tregua a Dios pidiendo ser rescatado y también escudriñaba el horizonte buscando una ayuda que nunca llegaba. Se construyó una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias. Una noche, después de merodear por la isla en busca de alimento, regresó a casa y vio su cabaña envuelta en llamas. Había ocurrido lo peor, el humo ascendía al cielo y el fuego devoraba todo. Entonces gritó con rabia: Dios mío, ¿cómo me haces esto? Su fe estaba vuelta añicos. Horas después su corazón saltaba de gozo cuando vio que un barco se acercaba a la isla. Al llegar le dijeron: “Vimos su señal de humo y nos apresuramos a venir para ver qué pasaba”.

A él y a tantos una crisis los llevó al espacio del ser y lo que veían como malo fue una experiencia con un halo sagrado. Muchos que han crecido con el dolor o tras una enfermedad viven un renacimiento. Un “mal” bien asumido los sacó de una cárcel emocional y los llevó a amar sin amarrar y a convivir sin juzgar. A veces en la escuela del dolor se aprende a tener sin poseer, corregir sin herir y recordar sin odiar ni culparse. La verdad es que el amor y la fe transforman una dura prueba en una “experiencia cumbre”. Puedes llegar a un despertar de consciencia cuando el mal te asedia y te impele a hacer cambios. Por lo común tenemos que caer del caballo como San Pablo, sentirnos derrotados para iniciar una nueva vida y experimentar lo mismo que él vivió cuando pasó de ser un perseguidor a un defensor de Cristo.

En las crisis, cuando se te escape el aliento y tengas una fe vacilante, serénate y vuelve a confiar. No sucumbas al desespero, busca el equilibrio y piensa en lo mejor para recuperar el aplomo. En la vida hay estaciones, no siempre estás en la cumbre y puedes enfrentar los retos con esperanza. Necesitas enfocarte en lo positivo y espantar las pesadillas del ayer y los fantasmas del mañana. Recuerda que nada llega al azar y que eres capaz de superar cualquier escollo si no te rindes. Hay secuestrados que un día pensaron en lo peor, no claudicaron y hoy están libres y en paz. Dios nunca manda males y lo que vivimos es necesario en nuestro proceso de aprendizaje. Todo en la vida llega para el bien y en su justo momento la luz vuelve a brillar y aleja las sombras.

Ánimo, mientras otros sólo hablan de males, aviva el fuego de la pasión y asimila la definición china de problema: “Problema es un tesoro oculto”. Según los japoneses “A las oportunidades les encanta camuflarse y suelen ponerse el disfraz de una crisis”. Una crisis es un llamado a renovarte y comprometerte sin reticencias.

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