oraciones-poderosas-19

Me comprendes, Dios mío

He fallado. Dios mío, me he desviado del camino recto y me duele en el corazón. Vengo a ti arrepentido a que me sanes interiormente y me renueves con la fuerza de tu Espíritu. Confío en tu misericordia y sé que, aunque mis pecados sean rojos como la grana, tú dejas mi alma limpia como la nieve.

Por eso oro con el salmista: “Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias. Rescata tu vida de la fosa y te corona de amor y de ternura. Satura de bienes tu existencia y tu juventud se renueva como el águila.

Dios es clemente y compasivo, lento a la cólera y rico en amor. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. Como se alzan los cielos sobre la tierra así de grande es su amor para los que lo temen, tan lejos como está el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos.

Como la ternura de un padre para con sus hijos así de tierno es Yahvé, porque El sabe de qué estamos plasmados y se acuerda de que somos polvo”. Salmo 103.

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