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El arte de ceder

Dicen que sólo hay dos clases de personas que nunca cambian de opinión: Los tercos y los muertos. En un mundo de mutaciones constantes necesitas humildad y flexibilidad para estar bien. Siendo sencillo no le haces caso a las ensoñaciones del ego y siendo flexible aprendes a ceder y adaptarte. Analiza bien tus relaciones y descubre todo lo que ganas cuando apagas el fuego de la soberbia. Los sabios siempre han afirmado que todos los bienes nacen de la humildad y todos los males del orgullo. Reconoce también cuántos conflictos has evitado siendo elástico y desterrando la intransigencia. Conozco un gerente que a sus empleados tercos les regala un sobrecito con la foto de un bambú y un pequeño caucho. También un papel que dice: “Sé elástico como el bambú, estira la goma, huye de posturas intransigentes y acepta el cambio”.

Para el ser flexible o tolerante todo en la vida tiene su lugar, incluso lo que no le gusta o le parece inaceptable. Como dice un proverbio: Una rosa es mucho más bella que una papa, pero intenta hacer sopa con una rosa. No es la realidad en sí misma la que te pone mal, es tu programación mental. Pocos se dan cuenta de que están programados y que mejoran si cambian una programación rígida y bloqueadora. Hay quienes disfrutan la lluvia, pero la mayoría dicen “se dañó el día” cuando comienza a llover. Puedes dedicarte a escuchar buena música en un trancón o perder la paz renegando y lleno de furia. No son los hechos sino tu reacción lo que te llena de sosiego o de infelicidad. Tú eliges. Por eso ves personas felices de pie en un bus y otras amargadas en su lujoso vehículo. Todo depende de la programación.

Según la gran sicóloga Virginia Satir: “Nuevas creencias o pensamientos son la fuente principal para abrir nuevas posibilidades”. Y agrega: “El siguiente paso es tu decisión para arriesgarte a explorar lo nuevo con la acción y adaptarte”. Lo cierto es que no puedes esperar nada diferente mientras sigas pensando y actuando de la misma manera. Tan pronto te atreves a cambiar en tu mente y vences los escollos del miedo o la obstinación, descubres un mundo insospechado. Siempre aprendes algo cuando te sales de lo trillado y no sigues en la cárcel de los viejos paradigmas. A veces es sabio cuestionar lo que Virginia llama con humor “la lista universal del deber ser”, trazada por la educación. Mientras hagas todo con amor puedes ir más allá de lo que “debe ser” y puedes forjar tu propio rumbo. Según la Biblia y el Coram la mujer debe someterse al hombre, pero muchas han roto esa cadena, aunque otras siguen esclavas del deber ser.

En ti brilla la sabiduría cuando eres humilde, elástico y vives aprendiendo y desaprendiendo. “Nunca me he encontrado con alguien tan ignorante de quien no pudiese aprender para cambiar”, dijo Galileo Galilei. ¿Cuántos tercos y/o soberbios dilatan un proceso de paz?

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