oraciones-poderosas-6

Al declinar el día

Padre nuestro que estás en el cielo y en la tierra
Hice tu voluntad en el día, que también haga tu voluntad en la noche.

Entro contigo al reino del silencio
Se aquietan mis temores
Se esfuman mis impulsos egoístas.
Duermen el rencor y la tristeza.
Duermen el desaliento y la ansiedad.
Contigo me siento seguro y no naufrago en el mar de las dudas.

Eres mi protector y mi descanso
Alejas las pesadillas y toda clase de mal.
Me entrego al sueño sin cargas que me pesan, sin odios ni rencores atorados en el alma

Creo en ti y en ti espero.
Te amo con todas mis fuerzas.

Te entrego, Padre, mis fatigas y mis desencantos.
Gracias por tu amor y tu misericordia,
Hay días complicados, pero siempre estás ahí.
Hay penas, pero puedo conocer mi paradero en la niebla del dolor.
Cuento con a certidumbre de tu amor.

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